martes, 15 de marzo de 2011

Malas rachas.

Cuando las tempestades se hacen amigas de las epidemias y deciden dar un largo paseo por el campo, yo tengo siempre la maldita suerte de haberme ido a hacer fotos del paisaje, o a intentar inspirarme sobre una gran roca, que suele terminar sobre mí. Hablo simbólicamente, metafóricamente, claro… sin caer en el arrebato romántico de Bécquer cuando dijo aquello de “mi vida es un erial…” sería demasiado, y yo tengo muchas cosas maravillosas en mi vida. Pero sí que es cierto que esas malditas rachas, que a todos nos azotan alguna vez, se están cebando conmigo, como si los Dioses olímpicos en pleno hubieran decidido que este buscador de Luz en realidad es un aliado de los Titanes.
Espero con ansiedad la primavera… espero con ilusión la nueva energía que mi mente y mi errática salud necesitan para volver a ser yo mismo, ese que lucha, ese que medita alegremente, ese que ama y lo demuestra, y que va plantando ilusiones que luego riega…

Esas malas rachas que todos hemos tenido, esas no, os lo ruego, no las recicléis… ¡a los Titanes con ellas!

Comparte