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miércoles, 26 de enero de 2022

Mi primer Maestro


Mi primer Maestro

Nunca había vuelto a revivir aquel momento. Quizás ahora la madurez comience ese proceso en mí por el que se añora, no la edad infantil, sino las sensaciones que la gobiernan, ricas en inocencia y libertad. El recuerdo de mi primer maestro. El descubrimiento de otra autoridad fuera de casa, otra guía, otra mano que amable marcó los caminos de mi mirada hacia las sutiles líneas de mis primeras lecturas. Con él contemplé cómo en verdad existen infinitas puertas esperando a ser cruzadas, y que a través de cada una tú mismo marcas el rumbo de tu única nave. Nunca dejas de atravesar puertas, ni murallas o nubes más o menos cargadas, y ese camino rutinariamente difícil, se presenta decorado de tierras removidas sobre la que a veces crecen ramas tiernas. Mi primer suelo removido, entre cartillas de Rubio y versos de Bartolín el pato, tiene huellas de aquel maestro. La última lección, o la primera, la más dura cuando se tiene edad de plantar fideos en una maceta, fue la de tener que aceptar que, al pasar de curso, mi maestro no lo seguiría siendo… Entonces lo mantuve en secreto, pero lloré… lloré como si fuera a perder a un segundo padre. Lloré porque quizás me estaba enfrentando, por primera vez, a la evidencia de que me hacía mayor. Resignación y rebeldía aparecieron en mi diccionario súbitamente, iniciando una gran batalla que aún no ha concluido. Por mi camino he ido dejando atrás muchas tierras removidas, he perdido a maestros y hermanos que pueblan ya la maravillosa orquesta de las esferas. Pero sus palabras y silencios habitan en mis pasos de tal manera que, por encima de cualquier suelo, sus brotes verdes han dado luz a este rebelde y resignado árbol. 

domingo, 25 de abril de 2010

El Libro de Artista más largo del mundo

Sostiene Villalba, como el Pereira de Tabucchi, que hace años que terminó de crear el libro de artista más largo de mundo. Sostiene Villalba, que sostengo que es mi padre, que tras breves exposiciones y escuetos reconocimientos locales su gran libro duerme entristecido en su literario sarcófago. Realmente es el libro con más longitud del mundo conocido... Un notario lo midió, doy fe...y dentro, collages, dibujos, textos y desahogos salpicados de creación artística roncan con aires de fado portugués en el limbo de lo ignorado.
Sostiene Villalba, como Pereira, que está dispuesto a regalarlo a algún zoo contemporáneo....
Yo te cuido al "bicho", padre, no quiero que termine en un alma-zen junto al espíritu insolvente o al artista indoblegado...


sábado, 3 de abril de 2010

Recuerdo de las Turbas

Esta tarde es tarde de recuerdos en mi mochila nazarena, de esos recuerdos que se graban para siempre en la conciencia infantil y que afloran cuando menos te lo esperas, cuando más grata melancolía pueden provocar, para afirmarle a uno mismo la feliz magia de su infancia.

Comparto con ustedes uno de esos recuerdos: las Turbas…
Las oía pasar…

Era demasiado pequeño como para asomarme a la puerta a las seis de la mañana. La casa de mis padres es un bajo y antes de que la vieja tienda de “el Cotolito” dejase de vender frutos secos para convertirse en nuestro salón, no teníamos ventanas para asomarnos a la calle de las Torres y ver pasar las turbas…

Creo que entonces me impresionaban mucho más…

Era el miedo de escuchar una ola de temblor. Su significado, su ausencia de imagen real inspiraba en mí la recreación de algo sublime y misterioso.

El único amanecer del año en el que los clarines y tambores de la muerte me despertaban.

Entonces las dudas todavía no me asaltaban, y sentía realmente los pasos de Jesús hacia su castigo, precedido de ángeles y demonios que revisaban los dinteles de las puertas para asegurarse de que el cordero había sido sacrificado... Estaban ahí fuera, apenas a unos metros de mí… sentía el golpear de las horquillas pasar fugazmente por la estación de mi pensamiento adormecido…

Después, el silencio, la calma bajo las sábanas frías…

Ya han pasado… dentro de unas horas me levantaría para vestir mi pequeña túnica, empuñar mi tulipa y ver cómo la turba se transformaba en hombres que me daban el testigo para seguir cumpliendo ese magnifico guión con final feliz.

Era un tiempo, todavía, sin los dioses de los hombres castigando y atormentando mi conciencia.

Era un tiempo en el que plantar fideos en una maceta resultaba una prueba crucial para empezar a perder mi sana inocencia.

Apenas tenía diez años...

Alguna cosas han cambiado desde entonces sus colores, incluso en los recuerdos.

Pero sigo pensando en las estrellas como si fueran luces, velas encendidas al alcance de las manos y, soñando, he ido plantando ilusiones de tulipa bajo la tierra...

lunes, 29 de marzo de 2010

Semana Santa de Cuenca: reflexiones


En cierta ocasión le encargué a Cuenca un capuz nuevo, cansado del de siempre, de sus voces anquilosadas, de sus prejuicios y estereotipos, una tela nueva que cubriese sus defectos y los míos y que no empapase la lluvia siempre frustrante de tantos años similares… ¿por qué cambiamos tanto? ¿por qué exigimos eterna fidelidad a quien gratuitamente regala su tiempo? ¿Por qué a la coherencia de ideales la llamamos tan a menudo traición? …

Reflexiones bajo el capuz… pensamientos bajo el banzo…se tienen, se lo aseguro… antes de que la rodilla se me quebrara por segunda vez yo era bancero reflexivo y silencioso…

Les decía que hubo una vez, que mirando al sastre de los deseos comunes, encargué un capuz nuevo para Cuenca. Debía tener un corte recto, de intimismo, el dobladillo cosido con hilo de recogimiento. Escudo, el que procediera: los imperdibles sirven para sujetar o liberar amores o desamores sobre el pecho.

La dimensión del paño, que diera para cubrir cualquier anonimato ajado. La medida de los ojos… Goñi la dibujó: Asombrada luna, vidriera llena, lámpara de aceite iluminando el camino por el que pestañean, silenciosos, sus flecos penitentes…

Pero el sastre, o la modista, debían atender a miles de peticiones…y no podemos tener una Semana Santa a la medida de cada uno. Existe tal cual es y tal cual la hacemos entre todos. Y evoluciona, como la vida misma, como el lenguaje, con cambios necesarios o giros más o menos coloquiales… Cada uno que se sirva de lo que hay, porque para todos existe variedad de momentos, no es una sola la esencia, cada bancero, cada nazareno puede meditar o no durante sus horas en procesión. Un único objetivo común nos basta para que el orgullo de esta ciudad salga cada año a la calle: el interés, la ilusión de todos por la propia existencia de esta celebración…y eso basta.

Ahora que lo pienso… quizás yo le pedía al imaginario sastre un capuz para la Cuenca cotidiana, la del resto del año… la que necesita el mismo empuje día a día, en su particular y dura procesión hacia el progreso….

jueves, 25 de marzo de 2010

Reflexiones sobre la Semana Santa

Hace años que vengo observándome a mí mismo… y no digo físicamente, porque entonces les llenaría los oídos con lamentaciones sobre las amplias avenidas que surcan mi cabeza por tantos lugares por los que hace poco había pelo… No es eso, sino la forma en la que he vivido la Semana Santa y cómo las circunstancias también van cambiando las visiones, las costumbres y los compromisos… Las amistades que van y vienen, las responsabilidades en una hermandad, las propias convicciones íntimas de cada uno forjan el espíritu y la propia vida, pero de todo se aprende, sobre todo si no se olvidan los paisajes del camino. Yo llegué a estar saturado, desengañado, desilusionado… había vivido en primera persona la cara más agria de la Semana Santa, la interna, burocrática, organizativa, tan necesaria como dura a veces, tan cotidiana y absorbente como reconfortante para aquel que hubiera o hubiese tenido vocación de político frustrado… me alejé de aquello… me costó perder amigos, antes y después, quizás por culpa mía, por saberlos mantener… pero he recuperado la ilusión primaria, la de la contemplación externa… la de la Tulipa “enguantada” a la que nadie reconoce… y la ilusión de enseñarle a mi hija todo esto… de explicarle lo mejor posible qué es, porqué y para qué…
Pero bueno, tampoco quería entretenerme mucho en esto… yo les iba a comentar que desde que vivo en mi piso nuevo experimento la penitencia de la Pasión, la virtud de la paciencia, y mucho más gracias a mis vecinos de arriba, que durante el resto del año, recrean vivas y contundentes metáforas procesionales para que los que vivimos bajo su suelo, nos ganemos o intentemos ganar, por lo menos un boleto de la rifa en la tómbola del cielo. Veamos:
Las horquillas empiezan a golpear fieramente sobre el empedrado… diríase que esos banceros luchan contra la cuesta más empinada que Cuenca inventara… la voz del capataz reclama algo con incomprensible interjección: ¡6 pitos! Jajajajaja… no, no puede ser, son las dos de la madrugada… no están jugando al cubilete sobre mi cabeza… estoy soñando… ¿para qué seguir? Penitencias vecinales tenemos todos… algún día les contaré cuando cantan lo del novio de la muerte… entonces el Tercio entero de la Legión procesiona sobre mi salón…
Son males menores… pero se queda uno mejor si se lo cuenta a alguien. Gracias.

viernes, 12 de marzo de 2010

Miguel Delibes

Cada vez que la melancolía espesa mi mirada, cada vez que la tristeza me acaricia la nuca provocando escalofríos de ausencia, busco la compañía de mi ribera, necesito conversar con las lágrimas de los sauces y oír la voz del cauce que no cesa. Y hoy es uno de esos días. Cae algo de nieve, el viento es desagradable, gélido… hoy el tiempo acompaña y se enluta, rebelde ante la pérdida inevitable. Acompaño los pasos de Daniel el Mochuelo, un abrazo silencioso, un solo gesto y un Camino de recuerdos… él sigue tan joven como cuando le conocí; yo he madurado deseando haber sido alguna vez un “mochuelo” más. Se nos unen al paseo de recuerdos el Cazador, que luego fue Emigrante y más tarde Jubilado, aparecen Mario, el Señor Cayo, Germán el Tiñoso y Roque, que no pierden ocasión de lanzar alguna pedrada a “Mis amigas las Truchas”. Todos conversamos, aportamos húmeda sal al suelo blando, y al fin sonreímos, porque así lo quiere él…

En la tierra, los viciados galardones le vetaron a veces prefiriendo a los mediocres; Ahora, justamente entre los justos, estará Delibes recibiendo el Nóbel del Parnaso.


Hasta siempre, Maestro.


Una de mis piezas favoritas en su memoria:

lunes, 1 de junio de 2009

Procesión versus Reflexión

Uno de junio, Virgen de la Luz.
Una procesión, una de tantas con las que muchos conquenses reafirman su identidad decimonónica, me ha hecho llegar un poco tarde a trabajar...el tráfico cortado. Bien, habrá que respetarlo. No voy a negar que yo he sentido un gusanillo especial en algún momento de mi pasada experiencia Nazarena, ni me cuesta reconocerlo. Pero como decían los clásicos, que solían saber mucho de todo: in media virtus est, es decir, que la virtud está en el medio de las cosas. Y veo que por los caminos por los que Cuenca avanza más deprisa, son esos senderos cercanos al "pan y circo", llenos de tufillo rancio, de irracionalidad, de gregarismo irreflexivo. Temo encontrarme en cualquier esquina de mi preciosa ciudad un panfleto pidiendo la hoguera para Darwin, o celebrando las teorías anti-ilustradas (y nada originales) del conmemorado Hervás y Panduro... ¿Que exagero? El ayuntamiento de Cuenca ha renovado los votos que el siglo XVIII le hizo a la Virgen de la Luz... ¿Que dice la Constitución Española sobre la existencia de una religión oficial? El ámbito de lo privado...qué utopía...
Aunque por otro lado puedo estár tranquilo, la mayoría de los estudiantes de hoy no tienen ni idea de quien fue Darwin, y Hervas y Panduro, como mucho, lo asocian al Instituto de secundaria que lleva su nombre. Son las ventajas de un sistema educativo que premia la mediocridad... ¿Tranquilidad? entre pitos y flautas creo que debo preparar el luto por el intelecto humano... y mientras seguiré buscando a Dios a ver si por fin me lo encuentro y me aclara más de una cosilla. eso sí, no le buscaré en las esquinas de los Templos "como gustan de hacer los escribas y fariseos"... prefiero hablar con Él, si se tercia, en privado y sin medallas.

lunes, 18 de mayo de 2009

Feria del Libro

Como en muchas otras ocasiones comienzo a escribir sin saber muy bien por qué caminos van a transitar las líneas de mis pensamientos, pero basta citar mi indecisión de tal forma para que sugerentes vías expresivas se manifiesten ante la crueldad blanca del papel. No es banal introducción, pues de variedad de sendas, con múltiples paisajes, estuvo decorada mi percepción sobre la Feria Regional del Libro, celebrada en Cuenca hace unos días. Entre libros, rodeado de ellos, siento cómo mi alma es feliz y a la vez se altera en comunicación con mi cerebro: "te falta tanto por leer... ese de ahí, aquel autor recién descubierto..." Los libros también son felices rodeados de personas, sienten las miradas de sus lectores recorriendo línea a línea sus páginas como una caricia suave y emocionada, -agradecida-.
Y entre caricias literarias y encuentros gratos he vivido seis días en los que la monotonía pasó a estado comatoso. Lo mejor de todo: Ver a Yael, mi hija de tres años, sonreir, corretear, vivir su natural alegría en ese mar de papel y sueños, ojeando cuentos, escuchándolos, oliendo el perfume de los libros nuevos, diciéndome: "Papá, me encantan tus poemas", aunque no los entienda todavía... Da igual, ella escucha. y su silencio me emociona cuando su mirada brillante escrutina mis ojos. Por eso también le he mostrado todo lo superficial, lo necio, lo provinciano, lo envidioso y ególatra que rodea, como golosas moscas, al mundo público de la Literatura en feria. Lo de siempre, ya estoy acostumbrado y no me indigno, o sí... diosecillos locales ignorando todo aquello que no nazca de su poético rebuzno, cazurros enchufados -altivos y maleducados- tildando de "tontunas" un mostrador entero de sentimientos (claro, que sin su libro en él...). Fotos de rigor, sonrisas políticas tan llenas de falsedad...¡Oh! ¡Grata sorpresa! Un valiente delegado aprecia unos versos y reconoce a un poeta... claro, me han dicho que también es humanista de vocación, ¡que Cyrano le guarde!
-Yael, hija, mira lo bello de todo esto....
Nos fuimos juntos a firmar en un largo papel contínuo con pretensiones de universal poema, pintamos su carita con una luna azul, purpurina de estrellas, y le invité a medio bocadillo de jamón y un poquito de fanta. -"Papá, me decía mientras masticaba, ¿porqué te gustan tanto los libros? " Podría haberle contestado cien mil razones, pero en aquel momento solo supe decirle:
-" Porque alimentan tanto como el jamón que te estás zampando..."
Ella se rio mientras se encogía de hombros. "A mí también me gustan" dijo.
Y nos fuimos a dar otra vuelta por las casetas de la Feria. Entonces vimos elefantes, ratitas y ranas que se hurgaban la nariz, mariposas que salían de mi estómago y revoloteaban sobre nuestras cabezas; caballos rosas recitando...
Antes de volver a casa nos hicimos el nuevo carné de la Biblioteca Municipal:- ¡Sonrie para la foto, Yael! Es tu primer carné...
Todo un propósito. ¡Que tarde tan feliz, Gacelita!

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